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MECANISMOS DE HIPERTROFIA

El entrenamiento de fuerza y en especial de hipertrofia ha sido en muchas ocasiones objeto de investigaciones. Se ha profundizado mucho en este tema hasta llegar a comprender los principales factores que influyen en el crecimiento de nuestra masa muscular.

En este artículo os informamos de los tres mecanismos responsables de la hipertrofia y cómo actúan entre sí: tensión mecánica, estrés metabólico y daño muscular.

TENSIÓN MECÁNICA

Es probablemente el factor más importante a la hora de generar hipertrofia muscular. Según B.Shoenfeld 2016, supondría el principal impulso para una respuesta adaptativa. Los estudios muestran que solo la tensión mecánica puede iniciar el proceso anabólico.

Se cree que la tensión mecánica perturba la integridad de la musculatura esquelética de forma mecánica y química, lo que desencadena en una serie de respuestas moleculares y celulares en la miobifribillas y en las células satélite.

El grado de tensión mecánica depende de dos variables fundamentales: la intensidad (equivale a los kilogramos totales de la carga) y el tiempo bajo tensión muscular (el tiempo total que dura la aplicación de las cargas). Conseguir una óptima combinación de estas dos variables podría maximizar el reclutamiento de las unidades motoras. Esto supone ampliar el espectro de unidades motoras que llegan a la fatiga y, por tanto, una mayor respuesta de hipertrofia.

ESTRÉS METABÓLICO

La literatura científica indica que este mecanismo inducido por el ejercicio, puede actuar como un estímulo de hipertrofia siempre y cuando actúe sinérgicamente con la tensión muscular (faltan aclaraciones acerca de que el estrés metabólico por sí solo provoque esta hipertrofia) B.Shoenfeld 2016. Surge de la realización de ejercicio con cargas basadas en la glucólisis anaeróbica para la producción de ATP.

La glucólisis anaeróbico es la ruta metabólica mediante la que se obtiene energía para realizar las contracciones musculares a partir de moléculas de glucosa y principalmente en ausencia de oxígeno. Esta ruta da lugar a una acumulación intramuscular de subproductos conocidos como metabolitos (el lactato, fósforo inorgánico e hidrógeno), además de un cambio de Ph intramuscular.

Se cree que la acumulación de estos metabolitos promueve alteraciones positivas en el entorno anabólico, posiblemente modulado por una combinación de factores hormonales (como IGF-1, testosterona y hormona del crecimiento), así como hidratación celular, producción de radicales libres y actividad de los factores de transcripción de crecimiento.

Por otro lado, este descenso del Ph constituye una leve acidificación del entorno que podría estimular la acción del nervio simpático e incrementar la degradación de fibras.

DAÑO MUSCULAR

Es evidente que el entrenamiento con cargas produce un daño muscular localizado. Las adaptaciones positivas tienen mucha relación con el principio de supercompensación.

El daño muscular inicia una respuesta inflamatoria que involucra la acción de nuestro sistema inmunitario, llevando a una producción de miokinas, responsables de potenciar la liberación de varios factores de crecimiento que regulan la proliferación y diferenciación de las células satélite.

El factor de crecimiento mecánico, una variante del factor de crecimiento insulínico tipo I (IGF-1) localizado en las fibras musculares, parece ser sensible al daño muscular. Por lo tanto, esto podría ser responsable del incremento en la actividad de las células satélites vistas en el microtrauma de las fibras. Si no se produce el suficiente daño muscular en las fibras, difícilmente podremos aumentar la sección transversal de éstas, siendo muy difícil aumentar el volumen muscular.

Bibliografía:

Schoenfeld, Brad. Science and Development of Muscle Hypertrophy (2016)

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